St Joseph and St Mary Parishes in Freeport, IL

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Domingo del Bautismo del Señor ciclo C 2019

Su aparición ante los hombres y mujeres de su época para dar comienzo a los que tradicionalmente se ha llamado su “ministerio público”. Un año más, y casi sin darnos cuenta, ha llegado y se ha ido la Navidad. El salto que da la liturgia en este domingo es muy grande, aunque se nos diga que todavía no se ha cerrado el ciclo navideño. Dejamos al Jesús-Niño y pasamos al Jesús-adulto. No es fácil para nadie este cambio de niño a adulto. Supone dejar a un lado las seguridades y lanzarse a la aventura de la confianza en el Padre y de la misión encomendada. Esto es lo que le ocurrió a Jesús cuando recibió el bautismo de manos de Juan. Continue reading


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Domingo de la Epifanía del Señor Ciclo C 2019

Es el nombre que le dieron las iglesias orientales desde el principio. Si la Navidad, fiesta de origen latino, alude al nacimiento: “La Palabra se hizo carne y acampó entre nosotros”, Epifanía significa manifestación y sugiere la idea de alumbramiento o de dar a luz: “y hemos visto su gloria, gloria propia del Hijo del Padre, lleno de gracia y de verdad”. Por consiguiente, la metáfora bíblica de esta fiesta es la luz: “la gloria del Señor que amanece sobre Jerusalén”, “la revelación del misterio escondido”, la estrella de los magos que vienen de oriente… Debemos esforzarnos para rescatar el auténtico significado de la fiesta que celebramos. Como tantas otras, y quizás más que ninguna esta fiesta, llamada vulgarmente día de Reyes ha sido mercantilizada y degradada. Continue reading


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Domingo de la Sagrada Familia ciclo C 2018

La Sagrada Familia, la familia formada por José, María y el niño Jesús, es una familia atípica, que se sale del marco normal de lo que los judíos entendían por familia tradicional. También es distinta del modelo de familia que hoy seguimos entendiendo como familia tradicional. Pensemos, más bien, en familias como las de las que nos habla la Biblia con un solo hijo, concebido este de forma milagrosa y excepcional. Todo esto debemos tenerlo en cuenta cuando queremos presentar a la Sagrada Familia, como familia modelo y prototipo de lo que debe ser hoy una familia cristiana. La Sagrada Familia debe ser, para nosotros, no tanto un modelo de familia estructural, al que debamos imitar, sino un modelo de comportamiento individual de cada uno de los miembros de la familia, dentro de la estructura de la familia actual. José supo actuar como un padre solícito, trabajador, comprensivo y humilde; María quiso siempre poner ternura, corazón y mucho amor en las relaciones familiares y, aunque no entendiera muchas cosas de las que pasaban, ella continuaba fiándose de Dios. Jesús supo crecer en estatura, en sabiduría y en gracia ante Dios y los hombres dentro de su familia, sin olvidar que su misión era, antes que cualquier otra cosa, cumplir la voluntad de su Padre, Dios. Cada una de las tres personas que constituían la Sagrada Familia supo actuar con responsabilidad y exquisito respeto ante el comportamiento de los demás. Es en este sentido, como creo yo que deberemos proponer hoy a la Sagrada Familia como modelo de familia cristiana. Es una familia con una estructura familiar especial y distinta a lo que entendemos que debe ser hoy una familia auténticamente cristiana, era, como he dicho al principio, una familia única e irrepetible, pero el comportamiento individual de cada una de las tres personas que componen esta Sagrada Familia sí es un comportamiento ejemplar e imitable por cada uno de los miembros de cualquier familia cristiana de hoy día. Hoy día, quizá más que nunca, hace mucha falta en las relaciones familiares saber valorar la libertad y responsabilidad de cada uno de los miembros de la familia. El amor familiar debe manifestarse siempre con el debido respeto a las peculiaridades y comportamientos de cada cual. Pertenecer a la misma familia ya no supone, como quizá supuso en otros tiempos, tener las mismas ideas religiosas, políticas y sociales. Ni, consecuentemente, los mismos comportamientos. Continue reading


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IV Domingo de Adviento ciclo C 2018

Nadie como ella sabe lo que significa esperar la llegada del Salvador. El Adviento llega a su culminación en la realidad maternal de la Virgen María. Por encima del profeta Isaías, Juan Bautista y José, es María el personaje fundamental del Adviento. Ella es quien esperó como nadie supo esperar la venida del Mesías, pues le llevó en su seno. Ella señala, en la historia de la salvación, el paso de la profecía mesiánica a la realidad evangélica, de la esperanza a la presencia real del Verbo encarnado. Por todo esto, el cuarto Domingo de Adviento es sumamente mariano. Solo de la mano maternal de la Virgen María podemos llegar al conocimiento exacto del misterio de Cristo, pues a través de Ella, determinó Dios ofrecernos la realidad exacta del Emmanuel, el “Dios con nosotros”. El profeta Miqueas anuncia la cercanía de los tiempos mesiánicos, en los que “la madre dé a luz”. He aquí otro profeta que nos adelanta el misterio mariano de Dios en medio de su pueblo: de Belén, de la Mujer bendita, surgirá el Redentor. Su efecto en nosotros va a depender de cómo seamos capaces de acogerle. En el salmo pedimos que se haga realidad la llegada de la salvación: “Oh Dios, restáuranos, que brille tu rostro y nos salve. Danos vida para que invoquemos tu nombre”. Lo único que se nos pide es fidelidad y respuesta a lo que Dios nos propone, como dice la Carta a los Hebreos: “Aquí estoy, oh Dios, para hacer tu voluntad”. Continue reading


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II Domingo de Adviento ciclo C 2018

En adviento se hacen realidad nuestras esperanzas. El profeta Baruc dirige su palabra a una ciudad, Jerusalén, que sufre la opresión de sus vecinos. Ahora es todavía una realidad humilde y sin brillo, pero está destinada a ser la lumbrera de todas las naciones. El profeta invita a Jerusalén a despojarse del duelo y a vestirse como una mujer que se engalana para una fiesta. La ciudad devastada y desposeída de sus hijos, que fueron llevados al cautiverio de Babilonia; la ciudad desconsolada como una viuda, sin hijos y sin esposo que la cuide, puede y debe alegrarse ahora como una novia y como una madre feliz que espera el pronto retorno de sus hijos. Yahvé, su esposo, le ha preparado como vestido el “manto de su justicia” y como diadema “la gloria perpetua”. Anticipando el momento glorioso, el profeta invita a la ciudad a ponerse de pie y a subir al monte, sobreponiéndose a sí misma con la esperanza. Se acabó la diáspora, porque Dios se acuerda de Jerusalén y le han devuelto sus hijos. La Jerusalén prometida por Dios no es la que los judíos han empezado a reconstruir después del destierro, sino la Jerusalén del fin de los tiempos. Dios le dará un nuevo nombre: “paz en la justicia”. Tres veces se repite en el capítulo 5 de Baruc la palabra “justicia”. Es la justicia de Dios, basada en la misericordia y conducente a la paz. Este es nuestro sueño también para nuestro mundo, sueño que queremos hacer realidad. Continue reading


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Domingo I de Adviento ciclo C 2018

Comienza el Adviento con el anuncio profético del Mesías. La primera lectura anuncia la llegada de un salvador para el pueblo. Será un vástago de David. El tronco de Jesé no puede secarse. Establecerá en la tierra la justicia y el derecho. Se ve que en tiempos de Jeremías tampoco prosperaban la justicia y el derecho. El vástago de David hará justicia, él mismo será justicia, la de Dios, y a su paso todo lo dejará justificado. Y uno pregunta: ¿Qué hay de esta profecía? ¿Se puede saber si la justicia y el derecho han florecido alguna vez en la tierra? ¿En qué tiempo? ¿En qué ciudad? ¿Es que aún no ha venido el Mesías? Estos versos se escriben en el siglo VI a.C., hace más de 2.500 años. ¿Es que Dios no cumple su promesa? Busca en la fe tu respuesta. El Mesías-Dios-justicia no sólo vino, sino que se quedó con nosotros. Pero su presencia es dinámica y con tensión escatológica. Vino, pero aún tiene que venir. Está, pero no del todo. Actúa, pero se vale de nosotros. No reparte frutos, sino semillas. Crece a la manera del fermento, pero deja crecer también a la cizaña. Por todo ello conviene celebrar el Adviento. Continue reading


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Solemnidad de Cristo Rey del universo ciclo B 2018

La fiesta de Cristo Rey, se trasladó su celebración del último domingo de octubre al último domingo del Año Litúrgico, para significar la culminación de nuestra salvación. ¿Tiene sentido celebrar hoy esta fiesta? Por supuesto que sí, porque lo que queremos celebrar es que Jesucristo debe ser lo más importante de nuestra vida, debe reinar en nuestro corazón. Sólo así le seguiremos con todas nuestras fuerzas y podremos gozar de su amor. Un rey existe para servir a su pueblo, el espíritu de servicio a la comunidad es lo que justifica su ser. Así lo hizo Jesús, que tuvo como trono la cruz, como cetro una simple caña, como manto una ridícula túnica de color púrpura y coronó su cabeza con una corona de espinas. ¿Podía ser Él el rey de los judíos? Indudablemente, su reino no era de este mundo, pero sí para este mundo. El escepticismo de Pilato ante la verdad coincide con el agnosticismo que muchos dicen profesar en nuestro tiempo. ¿Es que es imposible encontrar la verdad? Sin embargo, la verdad se encuentra dentro de ti, como testimonió el gran buscador de la verdad Agustín de Hipona. No te desparrames, entra en ti mismo y la encontrarás. La Verdad es el propio Jesucristo, deja que El ilumine tu oscuridad y se disiparán todas tus dudas. Continue reading