St Joseph and St Mary Parishes in Freeport, IL

What's new for St Joseph and St Mary Parishes!


Leave a comment

Domingo XXXII tiempo ordinario ciclo C 2019

La trampa saducea, es decir la pregunta con la que los saduceos querían dejar en ridículo a Jesús, suponía dos cosas: la primera, que ellos no creían en la resurrección de los muertos y la segunda, que pensaban que Jesús tenía un concepto totalmente equivocado de lo que realmente era la resurrección. Jesús no creía que los que resucitan vayan a vivir en la otra vida como habían vivido en esta. En la otra vida no hay tiempo, ni espacio, y, consecuentemente, el que vive en la eternidad, ya no puede morir nunca, porque allí no habrá ni un antes, ni un después, todo es un eterno ahora. Dios está siempre vivo, porque la esencia de Dios es ser, Dios es “el que es”. Toda persona que practica conscientemente una religión –y somos millones de personas los que practicamos alguna religión- cree en la resurrección. Creer o no creer en la resurrección es una cuestión de fe, no es producto de un argumento racional y empírico. Lo que está claro es que los que creemos en la resurrección creemos que Dios es un ser vivo, eternamente vivo, y que da y otorga vida a los que creen en él. Si resucitamos en Dios, en el ser eternamente vivo, resucitamos para siempre, viviremos para siempre. Continue reading


Leave a comment

Domingo XXXI tiempo ordinario ciclo C 2019

Hay muchos árboles a los que podemos encaramarnos para ver más allá de nosotros mismos. Los cristianos, desde aquel primer Jueves Santo, tenemos el árbol de la Eucaristía. En ella, con un valor infinito, nos encontramos cara a cara con la Palabra de Dios y, por si fuera poco, con el mismísimo Cuerpo y Sangre de Jesucristo. ¿Qué nuestros sentidos no lo perciben? ¿Qué nuestra vista no lo ve del todo claro? ¿Qué nuestro foro interno no se siente transformado cuando escuchamos el mensaje, siempre profundo e interpelante de la Palabra del Señor? Continue reading


Leave a comment

Domingo XXX tiempo ordinario ciclo C 2019

El pobre material es el que no tiene los bienes materiales necesarios para vivir con dignidad; el pobre espiritual es, como nos dice san Agustín, el humilde, el que no pone su confianza en sí mismo, sino en Dios. En la parábola de este domingo vemos que el fariseo presumía de sus propios méritos ante Dios y le daba gracias a Dios porque él, el fariseo, era mejor que los demás; además despreciaba al publicano, al que consideraba un pecador. El publicano, en cambio, reconocía que era un pecador, que por sus propios méritos no podía salvarse y, por eso, imploraba la compasión de Dios. Jesús justifica al publicano no porque fuera pobre material, sino porque era humilde, es decir, era pobre en sentido espiritual. Hay pobres materiales buenos y malos, Dios tiene una opción preferencial también por estos pobres materiales, para que dejen de serlo, porque la pobreza material no elegida es un mal y Dios quiere que salgan de su pobreza material y se conviertan, haciéndose pobres en sentido espiritual, a los que san Mateo llama pobres de espíritu, declarándolos bienaventurados. Procuremos cada uno de nosotros tener los bienes materiales que nos son necesarios para vivir con dignidad y ayudemos, en la medida de nuestras posibilidades a los pobres materiales para que salgan de su pobreza. Y confiemos siempre en Dios, que es el único que puede concedernos la salvación espiritual. Continue reading


Leave a comment

Domingo XXIX tiempo ordinario ciclo C 2019

Estar todo el día en oración con Dios es estar todo el día en diálogo permanente con Dios. No tanto, no sólo, con el pensamiento, sino con nuestras actitudes, nuestras palabras y nuestras obras. Para expresar nuestra amistad a un amigo no es necesario que nos pasemos todo el día diciéndole al amigo que somos amigos suyos, sino demostrándoselo con nuestro comportamiento. Pues lo mismo con Dios: no es necesario que nos pasemos todo el día pidiéndole a Dios que nos ayude, es suficiente con que vivamos todo el día viviendo como hijos de Dios, como sus siervos, como sus amigos, reconociéndole Señor de nuestras vidas. Y lo que tenemos que pedirle a Dios todos los días es que yo haga su voluntad, no que él haga la mía. Si Dios es nuestro amigo y nuestro señor, es seguro que él quiere siempre lo mejor para nosotros; nosotros lo que tenemos que hacer es querer también que esa voluntad de Dios se cumpla en nosotros. Debemos quererlo con confianza y con amor, aunque muchas veces nos cueste entender que la voluntad de Dios es lo mejor para nosotros. Si vivimos todos los días como auténticos hijos de Dios, como sus amigos, debemos confiar en él, más que en nosotros mismos. Ya sé que esto, en determinados momentos adversos, no es algo fácil, pero es necesario, dentro de una auténtica teología del amor de Dios. Sí, como la viuda del evangelio, como el mismo Cristo en el Huerto de los Olivos, tenemos derecho a gritar a Dios que nos ayude, pero no olvidemos nunca de terminar nuestra oración diciendo: <hágase tu voluntad y no la mía>. Continue reading


Leave a comment

Domingo XXVIII tiempo ordinario ciclo C 2019

En el anuncio del Evangelio hay dificultades: nos ponen pegas, nos prohíben hablar en ciertos ámbitos, sentimos vergüenza a veces…. ¿Hay que descorazonarse por ello? La libertad de la Palabra que ha crucificado a Jesús ha llevado a Pablo a la cárcel, probando así toda su eficacia: sólo se encarcela al que molesta. Un mensaje que no suscitara oposición no pasaría de ser una bonita palabra. Pablo pide a Timoteo que tenga en cuenta todo esto, que no desmienta los himnos que canta su comunidad: Jesucristo es nuestra razón de vivir, porque Él ha sufrido la muerte; nuestra razón de continuar, porque El continuó hasta el final; nuestra infidelidad es ridícula frente a su indomable fidelidad. Tener miedo a los riesgos que puedan derivarse del anuncio del Evangelio, esto sería ya renegar de Jesús. Continue reading


Leave a comment

Domingo XXVII tiempo ordinario ciclo C 2019

Lo que quiere decir Jesús a los apóstoles cuando le piden que les aumente la fe es que lo primero que tiene que hacer un cristiano para poder ser un buen discípulo suyo es hacer lo que él le ha mandado, sin pensar en la recompensa que recibirá por el cumplimiento. La primera virtud del cristiano, como tantas veces nos dice san Agustín, es la humildad. Es verdad que somos hijos de Dios, pero no debemos olvidar que también somos sus siervos. La misma Virgen María se declara esclava del Señor, en el mismo momento en que el ángel la llama bienaventurada y dichosa porque ha sido elegida para ser madre del salvador. Es verdad, y no debemos olvidarlo nunca, que también sabemos que Jesús quiere que nos comportemos siempre como hijos de Dios, y lo más propio de un hijo es el amor. Sí, en nuestras relaciones con Dios tenemos que saber unir la humildad con el amor. El hijo sabe que debe amar al padre, pero también sabe que debe obedecerle. Por eso, es totalmente necesario saber unir en nuestras relaciones con nuestros padres y, por supuesto con nuestro Padre Dios, la humildad y el amor. Es verdad que, en nuestra historia civil y cristiana, frecuentemente hemos insistido demasiado en uno u otro lado excesivamente. Del miedo medieval a un Dios juez que sólo sabe castigar nos hemos pasado en nuestros últimos tiempos a pensar en un Dios Padre que sólo sabe amar y que, por consiguiente, sólo sabe perdonar y premiar. En el medio está la virtud, como ya nos enseñaba Aristóteles. Continue reading


Leave a comment

Domingo XXV tiempo ordinario ciclo C 2019

En cuestiones de dinero, casi todos tendemos a ser más o menos astutos o sagaces, aunque no todos tengamos que ser injustos como el administrador infiel. Esta parábola sobre el uso del dinero no es sólo aplicable a los ricos, sino a la mayor parte de los mortales. El amo felicitó a su administrador por la astucia con que había actuado, no por su injusticia, y Jesús coloca al administrador infiel entre los hijos de este mundo, es decir, entre los hijos de las tinieblas, frente a los hijos de la luz. Debemos examinar constante y concienzudamente nuestra actitud ante el uso que hacemos del dinero que tenemos y del que quisiéramos tener. … Continue reading