St Joseph and St Mary Parishes in Freeport, IL

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Domingo XXIV tiempo ordinario ciclo C 2019

Jesús les dijo estas parábolas. Para entender bien el mensaje de las tres parábolas de la misericordia de Dios hacia las personas más necesitadas de atención y cogida es conveniente que nos fijemos en el por qué dice Jesús estas parábolas y a quiénes van dirigidas. Los publicanos y pecadores escuchaban a Jesús y Jesús se encontraba a gusto entre ellos, les hablaba del reino de Dios y les animaba a la conversión. Los fariseos y escribas consideraban a los publicanos y pecadores como enemigos y contrarios a la ley judía y, en consecuencia, como enemigos del reino de Dios. Lo que ahora les dice Jesús a los fariseos y escribas es que Dios, su Padre, no actúa así con los pecadores, sino que, al contrario, los busca constantemente y se alegra muchísimo al encontrarlos. Yo, les dice Jesús, actúo como actúa mi Padre, busco a los publicanos y pecadores y me alegro muchísimo cuando ellos me buscan a mí, se convierten, y se hacen acreedores del reino de Dios. Este proceder tiene una única causa: el amor del Padre hacia todas las personas, con especial atención hacia las personas más alejadas y perdidas. Dios ama a las cien ovejas, y a las diez monedas, y a los dos hijos; por eso, se entristece tanto cuando pierde una, y se alegra tanto cuando la encuentra. Yo actúo como mi Padre: amo a las cien ovejas y a las diez monedas y a los dos hijos que tengo, por eso, me entristezco tanto cuando alguna se me pierde y me alegro tanto cuando encuentro a la oveja perdida y a la moneda perdida y al hijo perdido. Jesús también ahora a nosotros nos dice: hay que tener mucho amor. Porque al que ama mucho, mucho se le perdona, y al que mucho se le perdona, ama mucho. El amor es lo que marca la diferencia. Continue reading


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Domingo XXII tiempo ordinario ciclo C 2019

1.- Sólo los humildes fueron capaces de reconocer y de ver al Salvador. Los engreídos levantaron tan gigantescos muros de preceptos y de prejuicios delante de sí mismos que se quedaron petrificados en su propia arrogancia. Fueron incapaces de sentarse a compartir el festín por pensar que eran los primeros en todo y que no había nada que se les escapara a su entendimiento. Tan en primera línea pretendieron estar que, otros desde más atrás, contemplaron, gustaron y presenciaron la novedad que les traía Jesús con mayor nitidez y acogida. Continue reading


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Domingo XXI tiempo ordinario ciclo C 2019

El pueblo de Israel creyó durante muchos siglos que él era el único pueblo elegido y amado por Dios. El reino de Dios se establecería en Jerusalén y hacia Jerusalén deberían mirar todos los pueblos y caminar hacia ella en busca de la salvación de Dios. Siglos después fuimos los cristianos los que creímos y predicamos que fuera de la iglesia de Cristo no podía alcanzarse la salvación. El que no era bautizado en la Iglesia de Cristo estaba irremisiblemente condenado. Lo mismo pensaron, algunos siglos después de los cristianos, los musulmanes, llamando infieles y dignos de condenación a los que no quisieran seguir las enseñanzas del profeta Mahoma. Los hombres siempre hemos querido poner límites y fronteras religiosas y espaciales a la infinita misericordia de Dios. Ya va siendo hora de que dejemos a Dios ser Dios, un Dios Padre de todos y amante enloquecido de todos sus hijos. Ninguno de nosotros merecemos por nuestros propios méritos la salvación de Dios. Pero Cristo murió no sólo por los judíos, ni sólo por los cristianos, sino para conseguir la salvación de todo el género humano. Nuestro mérito, nuestra colaboración, consistirá en dejarnos salvar por Dios, en no poner trabas a la universal voluntad salvífica de Dios. Dios quiere que todos los hombres se salven, sin distinción de raza, sexo, lengua o lugar. Continue reading


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Domingo XX tiempo ordinario ciclo C 2019

Son múltiples los textos en los que se nos dice que Cristo sí vino al mundo a traernos la paz. Por citar sólo algunos textos que sabemos de memoria todos los cristianos, podemos recordar lo que todos los días oímos en nuestras eucaristías. Después del Padrenuestro, rezamos siempre: Señor Jesucristo que dijiste a tus apóstoles <la paz os dejo, mi paz os doy> e inmediatamente después el sacerdote desea a todos los fieles que <la paz del Señor esté con todos vosotros> e invita a todos los fieles a darse mutuamente la paz. Al terminar nuestras eucaristías despedimos a los fieles diciéndoles: <Podéis ir en paz>. El mismo Cristo cuando se hace presente entre sus discípulos, después de la resurrección, siempre les saluda diciendo: <la paz esté con vosotros>. Podríamos añadir textos y textos del evangelio, de san Pablo y de los santos Padres, en los que se dice muy claramente que Cristo es nuestra paz, pero no es necesario. ¿Cómo explicar entonces este texto del evangelio según san Lucas en el que el mismo Cristo nos dice que él no ha venido al mundo a traer la paz, sino la división? La explicación más clara la tenemos en un texto del evangelio según san Juan en el que se nos dice literalmente: <os dejo la paz, mi paz os doy; no os la doy como la da el mundo> (Jn 14, 27). La paz que nos da Cristo no es simple ausencia de guerras, o simple sumisión a las autoridades, es, sobre todo, lucha esforzada contra la injusticia. La justicia y la paz se besan, como se nos dice en distintos textos de la Biblia, dándonos a indicar que sin justicia social y moral no puede haber paz evangélica. Mirando a la vida de Cristo esto lo vemos muy claramente: Cristo no vivió en paz con las autoridades sociales y religiosas de su tiempo, sino en franca oposición. Por eso le mataron, porque denunció la injusticia de los injustos y criticó valiente y públicamente a los que querían hacer de su interesada y mundana justicia un arma con la que hacer callar a los que vivían explotados y marginados. La paz de Cristo, la paz del evangelio es enemiga muchas veces de la paz del mundo. Continue reading


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Domingo XIX tiempo ordinario ciclo C 2019

En el Libro de la Sabiduría hace alusión a la “noche de la liberación”. Todos los israelitas saben que es el momento crucial de su historia: noche de la acción de Dios y del futuro del pueblo. El recuerdo de aquella noche da ánimo para superar las dificultades actuales. La promesa de Dios sostiene el ánimo de los que pasan la prueba de la fe, lo mismo ayer que hoy. Esta “misma acción” es la muerte de los egipcios perseguidores y la liberación de los israelitas cuando el paso del Mar Rojo. Este es un principio clave en el libro de la Sabiduría: una misma cosa, un mismo suceso, por la mano de Dios, se convierte para unos, el pueblo elegido, en salud, y para otros, los enemigos de Israel, en condena. El creyente israelita tiene la seguridad interna de que Dios actúa en la historia entonces como ahora. Si entonces les libró de la opresión ¿por qué no ahora? Hay aquí una alusión al sacrificio del cordero pascual que se hacía en cada casa. Se sabe unir el aspecto transcendente y la actuación del hombre. El banquete en común expresa y corrobora ese vínculo con una sanción sagrada. Para vivir una fe con cierta profundidad hay que tener siempre ante los ojos el hecho fundacional, en nuestro caso el bautismo. El creyente de hoy, más que estar preparado y en pie para comer la pascua, tiene que estar en una actitud real de ayuda mutua y de lucha codo con codo contra lo que es contrario a la sabiduría: la falsedad que engendra toda injusticia, la tranquilidad engañosa del tirano, cualquier degradación del hombre…….. Continue reading


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Domingo XVIII tiempo ordinario ciclo C 2019

Las lecturas de la misa de hoy, mis queridos jóvenes lectores, se complementan entre sí y son de actualidad. En mis tiempos de enseñanza primaria teníamos unos libros destinados a adiestrarnos en la lectura, tal como un piloto de aviación se entrena en un simulador de vuelo. Ahora bien, el contenido de los textos de las tales antologías, siempre era didáctico. Al leer el evangelio de hoy me he acordado del cuento de la lechera, una fábula de Esopo, que nunca faltaba en tales manuales. La narración, pues, era de dominio público, jóvenes y viejos, escolares y abuelos. Continue reading


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Domingo XVII tiempo ordinario ciclo C 2019

Jesús enseña a sus apóstoles el Padrenuestro que es, en muy pocas palabras, la más alta cumbre de la teología. Y nos muestra un Dios Padre que va a ocuparse de nosotros en lo material y en lo espiritual. A Dios podemos pedirle pan y santidad, justicia y paz, protección y futuro. Tras mostrar el Padrenuestro, Jesús comunica dos condiciones de la oración que, a veces, dejamos de cumplir y utilizar. ¿Por qué no rezamos constantemente? ¿Por qué, asimismo, no importunamos a Dios con nuestras peticiones? Dios nos lo va a dar todo. Pero rezamos poco. Y puede ser prueba de nuestra soberbia o de nuestra desesperanza. Continue reading