St Joseph and St Mary Parishes in Freeport, IL

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Domingo II Tiempo Ordinario

Dios nos está llamando siempre, a todos y a cada una de las personas, sin distinción de razas, lenguas, o credos religiosos. A los que conocemos a Cristo nos llama directamente al seguimiento de su Hijo, principalmente a través de la lectura de los evangelios, o de alguna otra forma. A los que, sin culpa propia, no conocen a Cristo les llama siempre a la santidad, de múltiples maneras, a través de la propia conciencia, o de algún buen libro, o de otra persona, o de la naturaleza, o de cualquier otra forma que él crea conveniente. La llamada de Dios al seguimiento de su Hijo y a la santidad es una llamada universal, porque Dios nos considera a todos hijos suyos y quiere que todos nos salvemos. Cristo vino para salvarnos a todos; la redención de Cristo tiene un valor universal. Lo que, desgraciadamente, no es universal es la respuesta de las personas al seguimiento de su Hijo, y a la santidad en general. Son nuestras pasiones, nuestros vicios y pecados, nuestros egoísmos, los que nos hacen sordos a la llamada de Dios. Para seguir a Cristo, para alcanzar la santidad, tenemos que luchar contra múltiples tentaciones, tenemos que vencer las tendencias pecaminosas de la naturaleza, tenemos que nacer de nuevo, como le dijo el mismo Cristo a Nicodemo. Andrés y el otro discípulo que oyeron a Juan siguieron al Cordero de Dios, vieron donde vivía y se quedaron con él. Continue reading


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Domingo de la Epifanía del Señor

voy a referirme a las muchas estrellas que, en nuestras vidas diarias, desde que nacemos hasta que morimos, nos guían y nos orientan. No me refiero, claro, a las estrellas del cielo, sino a las más cercanas estrellas de la tierra. En circunstancias normales, para los niños las primeras estrellas que les alumbran y les guían son, sin duda, sus padres. Los niños nacen teniendo ya unos padres determinados, no al revés. No son los niños los que eligen a sus padres, sino que son los padres los que deciden tener, o no, a los hijos. De ahí la inmensa responsabilidad de ser padre. Los niños nacen dejándose manejar y guiar por sus padres. Es una ley de la naturaleza y nadie podrá sustituir a los padres en la tarea de educar a los hijos en los primeros años de la vida. Otras personas podrán ayudarles, pero nunca sustituirles. Esto, claro, en circunstancias normales, porque excepciones siempre las habrá. Cuando los niños se hacen ya mayorcitos empiezan a buscarse, más o menos libremente, otras estrellas que les guíen, al lado o al margen de sus padres. Suelen ser los amigos y amigas, los educadores, los medios de comunicación, la calle. La mayor parte de los que trabajamos en esta hoja de <Betania> somos educadores o padres de niños. Nuestra responsabilidad es grande, porque, queramos o no, podemos ser luz o estrella para algunas personas. Una luz muy pequeñita, pero, al fin y al cabo, luz. La estrella que guio a los Magos les condujo hacia Jesús; nosotros, ¿hacia dónde guiamos a las personas que buscan en nosotros orientación y guía? La responsabilidad de las estrellas es siempre grande, aún en lo pequeño. Debemos aceptar nuestro papel, y nuestra responsabilidad, de estrellas, sabiendo, eso sí, que como estrellas sólo podemos orientar, no forzar. La estrella aparece para orientar, no para arrastrar. Como la estrella de Belén.

La estrella de Jesús, la estrella de Dios, quiere iluminar a toda persona que viene a este mundo. Jesús no fue entonces sólo de los judíos, como ahora no es sólo de los católicos. La luz del evangelio es una luz universal, católica; el sol de Jesús sale cada mañana sobre buenos y malos, indistintamente. La Epifanía es la fiesta de la universalidad de la Iglesia de Cristo, su manifestación al mundo entero. Somos cada uno de nosotros los que tenemos que decidir en cada momento si queremos, o no, dejarnos iluminar por la luz de Cristo. Sin distinción de lenguas, razas, sexos, o economías. Así lo predicó siempre San Pablo y bastantes disgustos y persecuciones le costó esta defensa de la universalidad de la Iglesia de Cristo. En este día de la Epifanía del Señor agrandemos nuestro corazón cristiano, para que puedan caber en él todas las personas de buena voluntad. Todos somos, potencialmente, coherederos de Cristo. No recortemos, con actitudes exclusivistas, o xenófobas, las alas universales de la Iglesia católica de Cristo.

Hoy es también el día de los regalos. Es una tradición bonita y muy cristiana: regalar a alguien amor y amistad. Que el regalo sea, por encima de cualquier otra consideración, sólo, o preferentemente, eso: regalar amistad y amor. Podremos necesitar algunas otras cosas, pero lo que todos necesitamos es amar y ser amados. Convirtamos la fiesta del regalo en la fiesta de la amistad y del amor. Por Gabriel González del Estal. Betania. Es.


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Domingo de la Sagrada Familia

Hay quien dice que la familia está en crisis. Contemplamos cómo muchos matrimonios se separan y se olvidan del compromiso adquirido. El hombre de hoy parece que no entiende muy bien lo del compromiso para toda la vida. El matrimonio es como una planta que hay que cuidar. El fallo está en no cuidarlo día a día, con los pequeños detalles y con la dedicación de quien sabe que es su mayor tesoro. Continue reading


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Día de Navidad ciclo B 2017

¡Feliz Navidad! ¿Sabemos lo que celebramos? El Papa Francisco en una entrevista nos ha dicho lo que es para él la Navidad: “La Navidad es el encuentro de Dios con su pueblo. Y también es una consolación, un misterio de consolación. Lo que leemos en los Evangelios es un anuncio de alegría. Para mí la Navidad siempre ha sido esto: contemplar la visita de Dios a su pueblo. La Navidad nos habla de la ternura y de la esperanza. Dios, al encontrarse con nosotros, nos dice dos cosas. La primera: tengan esperanza. Dios siempre abre las puertas, no las cierra nunca. Es el Papá que nos abre las puertas. Segunda: no tengan miedo de la ternura”. Continue reading


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Domingo III Tiempo de Adviento ciclo B 2017

El Tercer Isaías recuerda su vocación y la misión que Dios le ha encomendado. Ha sido “ungido”, es decir consagrado para una extraordinaria aventura: llevar el gozo, la alegría a quienes carecen de ella. Dios cumplirá sus promesas y esta es la señal: los pobres reciben la Buena Noticia. Esto quiere decir: Continue reading


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Domingo II de adviento ciclo B 2017

Sólo es capaz de esperar aquél que está despierto y vigilante. Hoy suena el despertador en nuestra vida para sacarnos del adormecimiento. Pasamos casi un tercio de nuestra vida durmiendo, añádase a esto el tiempo en que vivimos adormilados y obnubilados. Nuestra mente está embotada por la rutina, la dispersión, el cansancio, el vacío. ¡Velad!, ¡Vigilad!, nos dice el Señor. ¿Cómo velar? Ante todo, sabemos que vela bien precisamente el que ama. Lo sabe la esposa que espera al marido que se ha quedado hasta tarde en el trabajo o que debe volver de lejos después de un viaje; lo sabe la madre que está intranquila porque el hijo todavía no ha vuelto a casa; lo sabe el enamorado que no ve la hora de encontrarse con su amada… El que ama sabe esperar también cuando el otro tarda. Esperamos a Jesús si lo amamos y deseamos ardientemente encontrarnos con Él. Se le espera amando concretamente, sirviéndolo, por ejemplo, en el que está cerca de nosotros, o comprometiéndose en la construcción de una sociedad más justa. Hoy Dios nos acucia para que velemos, para que no dejemos escapar la oportunidad de “vivir nuestra vida” con plenitud. Dios nos regala a raudales su Amor, viene a nuestra vida y quiere aprovechemos a tope los dones que nos da. Estamos a tiempo de hacer que nuestra vida merezca la pena. Continue reading