St Joseph and St Mary Parishes in Freeport, IL

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Domingo XXIX Tiempo Ordinario ciclo B 2018

El texto de Isaías afirma que los sufrimientos del Siervo de Yahvé obedecen a los designios de la divina misericordia. El Siervo entrega su vida como un sacrificio de expiación, padece en lugar de otros y en favor de otros. Gracias a los padecimientos del Siervo del Señor se cumplen los planes del Señor y “muchos” alcanzan justicia y salvación por la muerte de “uno”. Dios restituye la fama a su Siervo y lo devuelve a la vida, que se prolongará en la tierra con una larga descendencia. Jesús que vino al mundo a servir y a dar su vida por todos los hombres, como dice el evangelio de hoy, se identifica con la misteriosa figura del Siervo de Yahvé. Continue reading


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Domingo XXVIII Tiempo Ordinario Ciclo B 2018

Este dicho de Jesús es tan válido hoy para nosotros, como lo era para los discípulos y paisanos del Maestro de Galilea. Porque, en nuestra sociedad actual, el dinero es el medio para conseguir casi todo lo que tenemos y queremos tener: el bienestar de los hijos, la casa, el coche, la ropa que vestimos, los viajes que hacemos, los pequeños o grandes placeres que nos damos… No son sólo los ricos los que aman el dinero, igualmente los pobres. Los ricos, porque no quieren perder lo que tienen, los pobres porque quieren conseguir lo que no tienen. La reacción de los discípulos de Jesús ante las palabras del Maestro es muy significativa. Reaccionan espantados: entonces, ¿quién puede salvarse? ¿Es que todos los discípulos de Jesús eran ricos? Sabemos que no. Ellos no eran ricos, pero reconocían que tenían puesta su confianza en el dinero y, además, creían que todo el mundo era así. Por eso, reaccionan cómo reaccionan, pensando que, según las palabras del Maestro, no iba a salvarse nadie. Y el mismo Jesús, en la respuesta que les da, reconoce que así será para todos los que no gocen de una especial gracia de Dios, porque, en sí, es algo imposible para los hombres. Es decir, que según el mismo Jesús es muy difícil no tener puesta la confianza en el dinero. Bueno, pues yo creo que lo que tenemos que hacer nosotros es examinarnos con sinceridad e imparcialidad. Ya dice el dicho popular: si quieres conocer la religiosidad de una persona, no le preguntes si va a misa, tócale el bolsillo. ¿Tenemos bien guardado, con siete llaves, nuestro bolsillo, o tenemos habitualmente el bolsillo abierto a las necesidades de la Iglesia y de los pobres? Continue reading


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Domingo 27 Tiempo Ordinario ciclo B 2018

Lo que a mí me interesa resaltar ahora es que sólo un amor cristiano puede garantizar la estabilidad de un matrimonio cristiano. Porque el amor cristiano –como Cristo ama a su Iglesia- va mucho más allá de los amores o desamores puramente físicos o psicológicos; el amor cristiano tiene, en su entraña más profunda, mucho de gratuidad, es un amor que es mucho más don que exigencia. Las dos caras del amor cristiano son el amor y el perdón, y para que haya auténtico amor cristiano tienen que estar vivas y practicantes estas dos caras. Continue reading


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Domingo XXVI del Tiempo Ordinario ciclo B 2018

En el decreto “Ad Gentes”, del Concilio Vaticano II, se habla en dos ocasiones, comentando la famosa frase de San Justino “Semina Verbi”, de las semillas del Verbo que existen, sin duda, en otras religiones no católicas. Se dice en concreto: Los fieles descubran con gozo y respeto las semillas del Verbo que se ocultan en las tradiciones nacionales y religiosas de los países de misión (AG II). El Espíritu Santo, que llama a todos los hombres a Cristo por las semillas del Verbo y por la predicación del Evangelio… (AG 15). Como se puede suponer fácilmente, estas citas del Concilio están traídas para que nos demos cuenta de la actitud poco cristiana de Juan cuando le dice a Jesús que ellos no han permitido a una persona echar demonios en nombre del Maestro porque esa persona no era del grupo de sus discípulos. Jesús contradice a Juan y le dice que a todo el que hace el bien hay no sólo que permitírselo, sino que hay que ayudarle y animarle a que siga haciéndolo, aunque no pertenezca a nuestro mismo grupo doctrinal, político, o nacional. Debemos saber que las personas son, en estos casos, más importantes que el grupo al que representan, y a toda persona que hace el bien debemos considerarla de los nuestros, es decir, de los que queremos, por encima de todo, que se haga el bien en el mundo, lo haga quien lo haga. Todos conocemos a personas no católicas que nos dan un maravilloso ejemplo de bondad cristiana a los que profesamos públicamente nuestra condición de católicos. Demos gracias a Dios por ello. Continue reading


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Domingo XXV Tiempo Ordinario ciclo B 2018

Jesucristo fue el Justo por excelencia, y tuvo que hacer frente a las tentaciones del mundo. Eso era algo que no podían entender sus discípulos: si Dios le había elegido como su Mesías, tendría que darle la fuerza, el poder y la majestad propia del Mesías, tal como lo habían anunciado desde antiguo las Escrituras. Pero lo que Jesús de Nazaret quería que entendieran sus discípulos era que él, después de la resurrección, sería un Mesías triunfante, pero que antes tenía que ser un Mesías sufriente y tendría que sufrir los tormentos de la Pasión. Todas las personas justas que ha habido sobre este planeta tierra han tenido que sufrir en esta vida su propia pasión, antes de entrar, a través de la resurrección, en la gloria del cielo. Esto es lo que quería Jesús que entendieran sus discípulos y esto es lo que tenemos que entender y aceptar todos los que queremos ser discípulos de Cristo. El mundo, el demonio y la carne, nos tientan día y noche, y día y noche tenemos que luchar contra las tentaciones, si queremos mantenernos en la justicia y en la santidad a la que Dios nos llama. Las tentaciones de la vanidad, de las ansias de poder, de goces materiales, del egoísmo en general, las tenemos todos en mayor o menor medida a la largo de la vida. Si queremos vivir como personas justas, luchemos todos los días con firmeza contra las tentaciones del mundo. Continue reading


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Domingo XXIV Tiempo Ordinario ciclo B 2018

¿Qué es Jesús de Nazaret para nosotros? ¿Qué es Jesús para mí? Es cierto que cada uno tiene hecho un retrato propio del Maestro y es cierto, también, que muchos de esos retratos no coincidirán entre sí, pero existen y conforman la vida del cristiano. Lo malo es si alguien no tiene en su corazón y en su alma –o, incluso, en su imaginación— el retrato de Jesús. Podríamos decir que, casi, es preferible tener un “mal” retrato que no tener nada. En fin, que la pregunta del maestro: “Y, vosotros, ¿quién decís que soy?” se muestra alguna vez, entre nosotros, sin respuesta, y ello ante cualquier acontecimiento nuevo. Es como si no termináramos de conocer al maestro, o como, asimismo, si las brumas algodonosas de la vida cotidiana tendieran a difuminar su imagen. Pedro tuvo más suerte. El Espíritu del Padre le iluminó y le llevó a definir con gran precisión quien era Jesús: “Tú eres el Mesías”. Pero el propio Pedro, mal conocedor de lo que, en verdad, tenía que ser el Mesías, quiso apartar a Jesús de su vocación y recibió del Maestro el peor apelativo: Satanás. Y es llamativo como la misma persona –Pedro—tiene, en un breve espacio de tiempo, un cambio tan importante a la hora de definir la persona o la misión de Jesús. ¿Nos pasa a nosotros igual? Sí, por supuesto. Porque si verdaderamente tuviéramos en nuestra alma y en nuestra memoria la definición cabal y verdadera de lo que es Jesús de Nazaret, no nos alejaríamos de Él, dando –tantas veces—prioridad a muchas cosas absurdas de este mundo. Continue reading


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Domingo XXIII Tiempo Ordinario Ciclo B 2018

Sordomudos físicos los ha habido siempre, pero sordomudos religiosos, que no quieran oír, ni hablar de religión, es un fenómeno relativamente reciente. Porque muchos sordomudos religiosos actuales no se declaran ni ateos, ni creyentes, simplemente pasan de religión. Y este fenómeno se da preferentemente entre los jóvenes, lo que convierte a este hecho en un hecho sumamente grave, desde el punto de vista religioso, claro. ¿A qué se puede deber esto? Las causas tienen que ser más de una, por supuesto, pero yo creo que una de las causas más frecuentes es el hastío que muchos jóvenes sienten hacia el lenguaje religioso tradicional que se usa para explicar los dogmas, para realizar la liturgia, y, en general, en el modo de llevar las catequesis diarias en nuestras parroquias y colegios religiosos, con honrosísimas excepciones. No es nada nuevo decir, ni oír decir, que la Iglesia debe actualizar su lenguaje religioso, si quiere llegar de verdad al corazón de los jóvenes. Jesús, tal como vemos en el evangelio de este domingo, no habló con palabras al sordomudo, porque no podía oírle, ni entenderle verbalmente, sino que le habló con unos gestos que eran muy significativos para ellos y para la gente de aquel tiempo. A la vista de lo que estamos diciendo, es fácil concluir que lo que debemos hacer los evangelizadores de hoy con los sordomudos de nuestro tiempo es cambiar nuestro lenguaje religioso y encontrar gestos sociales y religiosos que sean significativos para ellos. Es algo muy difícil de concretar, pero es algo tan importante, que nuestra Iglesia debe emplear todas sus fuerzas sociales y religiosas para conseguirlo. ¡Que Dios nos ayude a todos en tan importante y maravillosa tarea! Continue reading