St Joseph and St Mary Parishes in Freeport, IL

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IV Domingo de Pascua ciclo A 2017

Las lecturas de los domingos de Cuaresma del Ciclo A tienen un marcado carácter bautismal. Se trata de catequesis sobre el Bautismo y la necesidad de la fe para seguir a Jesús. Como ocurrió el domingo pasado con la samaritana, el ciego de nacimiento nos representa a todos. ¿Quién de nosotros no está ciego? Somos ciegos cuando andamos perdidos en las tinieblas del pecado, cuando nos cerramos a los demás, cuando nos fijamos en las apariencias sin darnos cuenta, como afirma el Principito, que sólo se ve bien con el corazón Continue reading


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IV Domingo de Adviento ciclo A 2016

El profeta Miqueas denuncia en su libro las injusticas y corrupciones de los ricos acaparadores, de los comerciantes fraudulentos, de los sacerdotes y profetas codiciosos…, y anuncia un juicio de Dios contra su pueblo. Pero también hay un aspecto positivo en su mensaje: el castigo se transforma en llamada a la conversión. El profeta mantiene la esperanza en la salvación de un “resto” y anuncia el establecimiento de la dinastía de David. Este es el mensaje gozoso de la primera lectura de este cuarto domingo de Adviento: nacerá en Belén un sucesor de David. Mateo refiere este texto expresamente al nacimiento de Jesús en Belén. El reino mesiánico no es simplemente continuación o restauración del reino de David, sino la revelación del misterio de Dios y del último sentido de toda la historia. Dios está a favor del hombre y dispuesto a instaurar la paz en el mundo. Un mensaje lleno de esperanza en medio de la desesperanza en la que vivimos. Continue reading


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Domingo XXI Tiempo Ordinario Ciclo C

En los tiempos de Jesús los judíos creían, mayoritariamente, que sólo podían salvarse los que pertenecían al pueblo de Israel, porque sólo ellos eran los destinatarios de las promesas que Yahveh había hecho a Moisés y a los patriarcas. La pregunta que en aquel tiempo se hacían los rabinos y maestros de la Ley judía era si realmente se salvarían muchos o pocos de los herederos del reino de Dios. La respuesta de Jesús fue realmente sorprendente para ellos, y seguramente que también desconcertante e irritante para todos aquellos judíos que pensaban que por haber comido y bebido con Jesús, por ser sus paisanos y convecinos, tenían ya asegurada la salvación. Jesús les dice que no se iba a salvar nadie por el simple hecho de ser judío, de haber comido y bebido con él, o por haberle escuchado en sus plazas. Para salvarse lo que había que hacer era esforzarse en entrar por la puerta estrecha, es decir, ser fieles a Dios y amar al prójimo. Esta condición era tan necesaria para los judíos como para los no judíos y, en este sentido, Jesús se atreve a decirles que muchos no judíos serán los primeros en entrar en el reino de Dios, mientras que muchos judíos no entrarían, o entrarían los últimos. Para entender bien esta respuesta de Jesús, debemos recordar lo que nos dice el evangelista Mateo, en el capítulo 25, cuando Jesús les habla a los judíos sobre el juicio final y dice quiénes estarán a su derecha y quiénes a su izquierda, o cuando Jesús dice esta misma frase sobre los últimos y los primeros aplicada a los obreros que, siendo enviados a distintas horas a la viña, todos cobrarían, sin embargo, lo mismo (20, 16). Bien, tratando de aplicar ahora esta frase a nuestro tiempo podríamos decir que, según Jesús, para salvarse lo principal no es ser socialmente cristiano, o no ser socialmente cristiano, sino esforzarse en ser buenas personas, amando a Dios y al prójimo sobre todas las cosas. Continue reading


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Domingo XIX tiempo ordinario ciclo C

El Libro de la Sabiduría recuerda la actuación de Dios a favor del pueblo. La promesa de Dios sostiene el ánimo de los que pasan la prueba de la fe, lo mismo ayer que hoy. El creyente israelita tiene la seguridad interna de que Dios actúa en la historia entonces como ahora. Si entonces les libró de la opresión ¿por qué no ahora? El creyente de hoy, más que estar preparado y en pie para comer la pascua, tiene que estar en una actitud real de ayuda mutua y de lucha codo con codo contra lo que es contrario a la sabiduría y a la voluntad de Dios: la falsedad que engendra toda injusticia, la tranquilidad engañosa del tirano, cualquier degradación del hombre, las falsas felicidades que el mundo ofrece…. Continue reading


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Domingo XVI Tiempo Ordinario Ciclo C

La tienda del Señor es el universo entero, pero la tienda viva donde Dios puede ver reflejada su propia imagen es el ser humano. Dios quiere hospedarse en nuestra tienda, en nuestra vida, en nuestro corazón. Pero Dios no quiere invadir nuestro territorio violentamente, quiere que nosotros le invitemos amablemente, que le abramos de par en par los brazos de nuestro corazón. Esto, según el salmo 14, lo consigue el que procede honradamente, el que practica la justicia, el que obra siempre con recta intención, el que no hace mal al prójimo, ni desprecia a nadie. El que así obra, nunca fallará, es decir, tendrá siempre a Dios como huésped, vivirá dirigido por Dios, lleno de Dios, como imagen humanamente perfecta de Dios. Los santos vivieron siempre llenos de Dios, se dejaron dirigir por Dios, quisieron que Dios fuera siempre el dueño de su corazón, de su vida. Dios está hospedado preferentemente en la tienda de los santos.

San Pablo está muy convencido de que el sufrimiento de Cristo fue un sufrimiento redentor. Con su gran sufrimiento, consecuencia de su gran amor, Cristo redimió a toda la humanidad. Pablo se siente elegido por Dios para anunciar a los gentiles el evangelio de Cristo y sabe que no podrá hacerlo sin mucho sufrimiento. Él acepta el sufrimiento como prolongación del sufrimiento de Cristo, como un sufrimiento redentor. Este comportamiento de Pablo debe animarnos a nosotros a aceptar todos aquellos sufrimientos que son consecuencia del cumplimiento de nuestra vocación de cristianos y evangelizadores. Este sufrimiento es un sufrimiento redentor y debemos alegrarnos de poder contribuir así a la salvación del mundo.

Toda nuestra vida debe ser un tiempo de escucha, de escuchar lo que nos dice el Señor. Primero escuchar, oír la voz de Dios, y después actuar en consecuencia. Contemplación y acción, siempre bajo la mirada atenta de nuestro Dios. María y Marta, Marta y María, son las dos dimensiones necesarias de toda vida cristiana. Ni la contemplación puede librarnos de la acción, ni viceversa. Dios nos quiere activos y contemplativos, en conversación continua con Dios y en atención continuada al hermano. Así Dios se sentirá a gusto en nuestra tienda, en nuestra casa, como se sentía a gusto en casa de Marta y María. Por Gabriel González del Estal.  Betania. Es.

Diego Ospina


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LA AUTÉNTICA MISERICORDIA DE DIOS

Juan Pablo II, instituyó esta fiesta, otro Papa, Francisco, ha convocado el “Jubileo de la Misericordia”. Misericordia tiene dos significados: perdón y solidaridad. En el evangelio de hoy Jesús envía a sus discípulos: “Recibid el Espíritu Santo; a quienes perdonéis los pecados, les quedan perdonados”. El perdón de Dios se derrama a raudales. Esto es lo que les dijo el papa Francisco a los presos que lavó los pies el Jueves Santo: “Dios os ha perdonado”. Celebrar la misericordia de Dios es algo más que venerar una imagen, es celebrar que Dios es un Padre con entrañas que quiere a sus hijos. Me sorprende que algunas personas sean muy devotas de la misericordia divina y luego condenen a todos o tengan miedo al castigo de Dios. “La misericordia es un camino que comienza con una conversión espiritual, y todos estamos llamados a recorrer este camino”, ha dicho el Papa Francisco. El “Jubileo de la Misericordia” comenzará el próximo 8 de diciembre con la apertura de la Puerta Santa de la Basílica de San Pedro del Vaticano y concluirá el 20 de noviembre de 2016. Para el próximo Año Santo extraordinario, la elección de la fecha en que se publicará la bula, justo en la víspera del Segundo Domingo de Pascua, manifiesta claramente la atención especial del santo padre hacia el tema de la misericordia. Su apertura significa que, durante el tiempo jubilar, la Iglesia ofrece a los fieles una “vía extraordinaria” hacia la salvación. La Iglesia quiere recordarnos que Dios tiene compasión, que siempre hay un camino de vuelta a casa. A su vez, nosotros tenemos que ser mensajeros de compasión y perdón. Por José María Martín OSA. Betania. Es.