St Joseph and St Mary Parishes in Freeport, IL

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Domingo XXIII Tiempo Ordinario ciclo A 2017

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Hoy no está de moda la corrección fraterna; en otros tiempos sí. Yo no creo que esto se deba a que todo tiempo pasado fuera mejor. Los tiempos son buenos o malos según seamos buenos o malos las personas. Si las personas son mejores, los tiempos serán mejores. Los tiempos, más que mejores o peores, son siempre distintos, porque las personas y las culturas son seres vivos que nacen, crecen, y mueren en tiempos distintos. Y ya sabemos que, como nos dijo tan acertadamente Ortega y Gasset, el hombre siempre vive pegado a su circunstancia. Hoy día la gente no quiere complicarse la vida corrigiendo a los demás. Yo creo, simplificando mucho, que la corrección fraterna es hoy tan importante como antes. Lo que debe cambiar, para bien, es la forma y maneras de hacer la corrección fraterna. Lo de “tienes que hacer esto porque lo digo yo que soy tu padre, o tu maestro, o tu superior” ya no vale. Hoy, más que nunca, la corrección fraterna sólo será valiosa si la persona corregida ve la corrección como expresión del amor de la persona que corrige. No te corrijo porque soy tu padre, o tu maestro, o tu superior, sino porque te amo y vivo preocupado por ti y de ti. También el talante y el clima de la corrección deben cambiar: la corrección debe estar acompañada y envuelta en un clima de sencillez, de cariño y, sobre todo, de humildad. En cualquier caso, debemos reconocer que muchas veces la corrección fraterna es difícil de realizar y algunas veces hasta imposible. Lo que siempre será posible será mostrar y demostrar nuestro amor a las personas a las que creemos que deberíamos corregir. Y esto ya es mucho.

Esto le dice el Señor al profeta Ezequiel. Se llamaba “atalaya” a una torre situada en un lugar alto, para poder ver y vigilar desde allí lo que pasaba alrededor. La persona que estaba en la atalaya, el vigía, tenía la obligación de avisar a la población de los peligros o amenazas que veía y oteaba en el exterior. En este sentido, el Señor le dice al profeta Ezequiel que debe corregir y exhortar a la conversión a todas aquellas personas a las que él, el Señor, le indica que son malvados y están en peligro de condenación por su mala conducta. Si el profeta no corrige a los que el Señor le manda corregir, la culpa recaerá sobre el profeta, por no cumplir la misión que el Señor le pide. Esto podemos y debemos aplicarlo a todas aquellas personas que, por su situación social, familiar, política o religiosa, tienen la obligación de corregir a otras personas. La corrección deberá hacerla, como hemos indicado antes, con amor y por amor, en la medida en que le sea posible. Si actúa con amor y por amor, “aunque el malvado no cambie de conducta” él puede dormir y vivir en paz.

Esta frase tan rotunda de San Pablo es verdadera, aunque a algunos les parezca peligrosa. Pero es que no otra cosa nos manda Jesucristo con su mandamiento nuevo: UN mandamiento nuevo os doy: que os améis los unos a los otros como yo os he amado. No voy a explicar aquí que San Agustín estaba pensando en este pasaje de San Pablo, en su carta a los Romanos, cuando escribió en repetidas ocasiones su tan conocida frase “ama y haz lo que quieras”. La explicación que da San Pablo, y que repetirá literalmente San Agustín, es esta: “uno que ama a su prójimo no le hace daño”. Es evidente que el amor al que se refiere San Pablo es el amor cristiano, como no podía ser de otra manera. Amemos, pues, siempre a los demás con amor cristiano, cuando les corregimos o cuando les alabamos, que el que ama así cumple la Ley entera. Por Gabriel González del Estal. Betania. Es.

P. Diego Ospina

Author: stjosephstmary

We are two Catholic Churches close to downtown Freeport, IL. Our communities are over 150 years old and have been dedicated to our lord Jesus Christ since our inception. We believe in God the Father almighty, creator of heaven and earth, and in Jesus Christ, His only Son, our Lord, who was concieved by the Holy Spirit, born of ythe Virgin Mary, suffered under Pontius Pilot, was crucified, died and was buried; he descended into hell; on the third day he rose again from the dead; he ascended into heaven, and is seated at the right hand of God the father almighty; from there he will come to judge the living and the dead. I believe in the Holy Spirit, the holy catholic church, the communion of saints, the forgiveness of sins, the resurrection of the body, and life everlasting. Amen.

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